SIEMPRE JUNTOS: CARTAS A ELLIOT DAMIÁN. Diálogos más allá del cuerpo
El viernes 20 fue la primera vez que me quedé sola en el departamento. Y entonces palpé aún más tu ausencia. El silencio no era silencio… era un eco. Un vacío que tenía tu forma. Sentí que me rompía un poco más. Que el aire faltaba. Que todo a mi alrededor daba vueltas mientras intentaba mantenerme de pie. Tus cosas estaban en su lugar. Pero tú no. Y fue ahí, en medio de ese vértigo, cuando hice lo único que me ha rescatado en todos estos años… Escribí. Te escribí. Porque cuando el mundo no sabe qué decir, cuando el dolor no cabe en el pecho, cuando mis brazos no pueden alcanzarte… las palabras se vuelven puente. Hijo mío, Este espacio nació cuando tu cuerpo luchaba por quedarse. Hoy continúa porque tu alma sigue habitando la mía. Siempre Juntos no es un nombre bonito. Es una verdad espiritual. Tú no eras solo un diagnóstico. No eras el síndrome. No eras la estadística. Eras un alma luminosa que eligió mi vientre para enseñarme el amor más grande que he conocido. Sigo hablándote. Sigo ...


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